Cada imagen de esta serie fue tomada con cámaras naturales construidas en el paisaje, usando materiales recolectados del entorno: una piedra en las montañas de Aconquija, un montículo de paja, maderas caídas en un bosque o una paloecueva entre los acantilados de la costa argentina.

Estas cámaras precarias actúan como puntos de contacto entre mirada y territorio. El resultado no es un registro documental, sino una constelación de fragmentos que se entrelazan como restos de un mismo gesto, la naturaleza retratándose a sí misma. En este proceso, la cámara deja de ser un instrumento de captura para convertirse en un cuerpo más del entorno.

Las imágenes resultantes se disponen como un collage de superposiciones. Fragmentos móviles, sostenidos por pequeños imanes sobre un marco de acero, que permiten reorganizar la mirada y mantener la obra en constante mutación.

Devociones tempranas

Proceso de armado del laboratorio para luego revelar las imágenes capturadas con la cámara de piedra.

Registro audiovisual por José Melnik y Gerardo Artaza. / Registro fotográfico de los detalles de obra por Clara Nerone